miércoles, 5 de agosto de 2009

CAPTURADO INTEGRANTE DE LA FAMILIA MICHOACANA


El principal traficante de drogas sintéticas del cartel La Familia Michoacana fue detenido en un evento familiar con 250 invitados en una iglesia en el oeste de México, en el marco de un operativo condenado enérgicamente este lunes por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).


La ceremonia religiosa fue organizada el sábado por Miguel Ángel Beraza Villa, apodado "La Troca", en la Iglesia del Perpetuo Socorro, en la ciudad de Apatzingan, en el estado de Michoacán, para celebrar los quince años de su hija.


Hasta ese lugar llegaron 200 agentes de la Policía Federal (PF), con el apoyo de dos helicópteros de guerra Black Hawk, un avión y dos acorazados para operaciones especiales, después de que labores de inteligencia de las fuerzas de seguridad revelaran la ubicación de Beraza Villa.


Las autoridades acusan a Beraza Villa de ser el principal distribuidor en La Familia de la droga sintética conocida como "ice" o "cristal" de México a Estados Unidos, por las rutas de Tijuana-San Diego-Los Ángeles y Ciudad Juárez-Houston-Atlanta.


Por esta razón era buscado también por la Dirección Estadounidense Antidrogas (DEA)
Según las investigaciones, "La Troca", nombre con el que se refieren en el norte de México a las camionetas, transportaba en camiones cargados con cajas de fruta un promedio 1.200 kilogramos de "cristal" al año hacia Estados Unidos.


Esa droga, que era llevada por una célula de alrededor de 40 personas lideradas por Beraza, tiene un valor de aproximadamente 420 millones de pesos (unos 31,8 millones de dólares).
"Durante el operativo no se realizó ningún disparo y se llevó a cabo con la mayor precisión para garantizar la seguridad de más de 250 personas que asistieron al evento, entre las que se encontraban niños y mujeres", señaló este lunes en conferencia de prensa, el jefe antidrogas de la Policía Federal, Ramón Eduardo Pequeño.


Protesta del Episcopado MexicanoDe acuerdo con versiones de la prensa local, los agentes entraron a la iglesia, tiraron a todos los presentes al suelo, incluido al sacerdote, y durante por lo menos cuatro horas los revisaron, aunque dejaron marcharse a las mujeres y a los menores de 12 años.

Algunas de las personas presentes en la misa en honor a la quinceañera han dicho que interpondrán una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de Michoacán por supuestos malos tratos durante el operativo policiaco.


Al respecto, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) expresó este lunes una "enérgica protesta" ante la supuesta "falta de respeto y violencia" ejercida por los agentes de la Policía Federal durante el operativo en la iglesia.


"Nada explica este tipo de acciones dentro de un recinto religioso y menos en estos momentos donde México es señalado internacionalmente como un país inseguro y violento", indicó el organismo en la nota, firmada por el secretario general de la CEM, José Leopoldo González.
El Episcopado recordó que "la Santa Misa es el acto sagrado más importante para los fieles católicos", por lo que consideró que "los fines no justifican los medios utilizados".

"Decidida alianza" con la DEA

Como resultado del operativo, además de Beraza fueron detenidas 33 personas más, y en el interior y en los alrededores del templo fueron decomisados 11 vehículos de lujo, dos armas largas, dos granadas de fragmentación, trece mil dólares, un computador, 30 teléfonos celulares y 4.500 pastillas psicotrópicas empleadas en la fabricación de drogas sintéticas.

Las autoridades se encuentran investigando a los otros 33 detenidos para determinar si pertenecen a ese cartel de las drogas, aunque Pequeño señaló que una vez hagan su declaración "seguramente" serán puestos en libertad.

Las autoridades mexicanas han intensificado sus acciones en contra de La Familia después de que miembros de esa organización asesinaran a quince policías federales y llevaran a cabo una serie de atentados contra instalaciones de las fuerzas de seguridad, en represalia por la detención de uno de sus máximos líderes.

Michele Leonhart, directora interina de la DEA, manifestó que la detención de Beraza "es el resultado de la decidida alianza entre la DEA y las autoridades policiales mexicanas".
"Junto a nuestras contrapartes mexicanas continuaremos atacando al cartel La Familia, que no solo controla el suministro de metanfetaminas en varias ciudades de E.U. sino que ha sido la fuente de una violencia sin precedente en Michoacán", dijo Leonhart.



CAMBIAN DE CÁRCEL A MANCUSO Y SIERRA


El traslado de los ex jefes paramilitares extraditados entre cárceles de Estados Unidos afecta "gravemente" el avance del proceso de Justicia y Paz, aseguró el abogado de Salvatore Mancuso.Carlos Suárez, defensor del ex comandante de las Auc, tras enterarse del cambio de centro de reclusión de Mancuso y de Juan Carlos Sierra, alias "el Tuso", señaló que "cada día es más complejo seguir adelantando las versiones libres de los paramilitares extraditados a los Estados Unidos, por las medidas que están tomando, como el traslado entre centros penitenciarios".


Tanto Sierra como Mancuso estaban recluidos hasta ayer en la cárcel de máxima seguridad de Washington y fueron llevados a una prisión federal de Virginia.


El jurista explicó que la próxima semana su cliente tendría que presentarse para adelantar una nueva versión libre ante fiscales de Justicia y Paz. Sin embargo, "esta no se podrá hacer, no porque Salvatore quiera impedirla, sino porque es imposible hacerlo.


La cárcel está ubicada a tres horas de Washington".Según Suárez, las autoridades binacionales no han aclarado el por qué de estos traslados intempestivos.Suárez agregó que esto demuestra que la extradición va en contra de la verdad y la reparación de las víctimas de los grupos paramilitares.


En los pasados 15 días han sido trasladados nueve ex jefes de las autodefensas, entre los que están Rodrigo Tovar Pupo, alias "Jorge 40"; Miguel Ángel Mejía Múnera, alias "El Mellizo"; Nodier Giraldo y Carlos Mario Jiménez, alias "Macaco".Estos traslados se suman a problemas logísticos y financieros que han dilatado las versiones libres de los ex jefes paramilitares desde E.U., por lo que tanto víctimas como defensores de derechos humanos en Colombia han reiterado sus críticas a la extradición.


Este año han sido suspendidas diligencias de Ramiro Vanoy, Guillermo Pérez Álzate y Salvatore Mancuso.La Unidad Nacional de Justicia y Paz de la Fiscalía reconoció que hay dificultades y explicó que trabaja con el Departamento de Estado de Estados Unidos para buscar soluciones.

POLIICA FRENA VUELOS DE 13 AERONAVES


En un operativo en el que fueron inspeccionadas 73 aeronaves en el aeropuerto Olaya Herrera, de Medellín, se inmovilizaron 13 aviones, entre monomotores, bimotores, ultralivianos y hasta un helicóptero, informó la Policía Antinarcóticos. La Policía Antinarcóticos cayó de sorpresa al aeropuerto Olaya Herrera y luego de hacer una revisión general inmovilizó 13 aeronaves.La información la confirmó en la tarde de ayer el propio director de esa unidad policial, el general Francisco Patiño Fonseca, quien se desplazó desde Bogotá hasta Medellín para encabezar el operativo.Según el oficial, se inspeccionaron en total 73 aeronaves del terminal aéreo y apoyados en la Resolución 024 del Consejo Nacional de Estupefacientes, se les dio inmovilización administrativa a trece aviones por diversas anomalías halladas."Hay algunas con matrícula que no coincide, la pintura no es la que está figurando o porque algunas placas dentro de los motores y turbinas están removidas", lo que le da a la Policía indicios serios de presunta vinculación a actividades ilícitas, específicamente de narcotráfico, precisó el general.Añadió que "fue un operativo sorpresa para los propietarios, pero no para nosotros, y estaba orientado a verificar la legalidad de los documentos y la identificación de aeronaves".Estas naves quedan a disposición de la Aeronáutica Civil, organismo ante el cual los propietarios deberán dar las explicaciones de las anomalías detectadas para obtener de nuevo el permiso de aeronavegabilidad que les permitiría seguir volando en los cielos de Colombia.Sin embargo, la Fiscalía también fue notificada del operativo y de los hallazgos y por su lado deberá abocar su propia investigación para establecer si han estado vinculadas a actividades ilícitas o si están inmersas en alguna investigación, aclaró el general Patiño Fonseca.Destacó que en el allanamiento participaron un grupo de aviación civil, el grupo de Jungla de la Policía y que se tuvo el apoyo de uniformados de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá.En el paísMedellín, sin embargo, no fue la única ciudad visitada por Antinarcóticos. El jefe de la unidad también relató que se realizaron allanamientos similares en Pereira, en donde fueron capturadas seis personas que hacían parte de una red dedicada al tráfico de heroína y cocaína."En Centroamérica se logró ubicar al jefe de la organización... estamos en un control permanente sobre todos los aeropuertos en un trabajo coordinado con las demás autoridades", dijo el oficial."Vamos a darle fuerte al tráfico de estupefacientes en todos sus eslabones, y la aeronavegación es un eslabón grande, a través del cual se mueven grandes cantidades de narcóticos", puntualizó el general.

DIEGO LEÓN MONTOYA NEGOCIA ACUERDO CON LA JUSTICIA DE E.U.


Diego Montoya, alias "Diego", presunto jefe del cartel del Norte del Valle, negocia un acuerdo con las autoridades estadounidenses, que le acusan de ser responsable de cerca del 70 por ciento del tráfico de cocaína hacia este país y Europa, informó este miércoles su abogado defensor Bill Clay.

"Esos asuntos están en discusión", dijo letrado al ser preguntado acerca de si su cliente busca un arreglo tras ser acusado de catorce cargos, incluyendo tráfico de drogas, lavado de dinero y conspiración con represalias contra uno o varios testigos a través del asesinato.


Clay hizo estas declaraciones después de que Montoya, alias "Diego", que fue aprehendido en el país en 2007 y extraditado a E.U. en 2008, acudiese a una breve cita en un tribunal de Miami con el uniforme beige de prisionero, medias verdes y cadenas en los tobillos.


La audiencia que "Diego" tenía fijada para este miércoles con la jueza Cecilia Altonaga fue aplazada de nuevo para el próximo martes debido a que otro caso en su contra en un tribunal de Washington fue trasladado a Miami y la magistrada recibió los documentos el lunes por la tarde, dijo Clay.


El abogado explicó que la juez manejará ambos casos porque las seis acusaciones que afrontaba su cliente en la capital estadounidense son similares a los cargos de Miami y los fundamentales son conspiración para tráfico de drogas, lavado de dinero y conspiración con represalias contra uno o varios testigos a través del asesinato.


El presunto narcotraficante estuvo en la lista de los diez prófugos de la justicia más buscados del mundo y se llegó a ofrecer por él una recompensa de cinco millones de dólares.

Su hermano de "Diego", Eugenio Montoya, logró un acuerdo con la Fiscalía Federal y se declaró culpable en enero pasado de conspiración en tráfico de drogas y obstrucción a la justicia.


En 2005 otro hermano de Eugenio y Diego, Juan Carlos, y su primo Carlos Felipe Toro Sánchez fueron extraditados a Estados Unidos para afrontar cargos de tráfico de drogas y lavado de dinero. Ambos se declararon culpables de conspirar para ingresar cocaína al país.
Juan Carlos Montoya fue sentenciado a 21 años de cárcel, y Toro a 19 años

tomado de http://www.elcolombiano.com/

sábado, 1 de agosto de 2009

UNA HISTORIA DE ALFREDO MOLANO

El veredicto
Por: Alfredo Molano Bravo

EN UN LUGAR DE LA GUAJIRA, DE cuyo nombre no debo acordarme, hace no mucho tiempo, pasó lo que paso a contar.

A las 3 de la tarde llegaron a la ranchería cinco alijunas, es decir, gente que no tiene madre wayúu. Pidieron cerveza helada y gasolina, sin saludar. Lo primero es usual, lo segundo, un agravio. Los atendió Ainaka, una mujer joven, bella, vestida con una manta amarillo quemado.
Brillaba. Solía decorarse con parisi, un hongo que impide las quemaduras del sol. Su marido andaba traficando por la baja Guajira. Es comerciante: lleva chivos y trae hilo Carmencita con el que su mujer teje chinchorros y mochilas.
Les sirvió a los desconocidos y alharaquientos afueranos dos tandas de cerveza sin mirarles la cara. No por vergüenza, sino por altivez. Bebían taureteándose en sillas de madera recostadas contra una pared blanca. El calor parecía sembrado. Apenas de vez en cuando asomaba un vientecito que les levantaba los faldones de sus camisas a medio abotonar y dejaba al descubierto los pistolones que llevaban.
Cuando el sol se amansó, fueron llegando conocidos por ella, que saludó con un waré amistoso. Pero no pidieron cerveza, sino una botella de Old Parr que se fueron bebiendo puro, a pequeños trancos, en vasitos de plástico echando la cabeza atrás. Alijunas y wayúu no se miraban: se observaban, se vigilaban, se estudiaban. El aire pesaba. La mujer corrió la reja del mostrador y siguió atendiendo, recelosa. Los alijunas pidieron música. Un picó gigantesco comenzó a botar vallenato corrido. Parecía una tregua. El whisky calentaba las vísceras, la cerveza soltaba las lenguas. Provocadores, los forasteros pidieron también Old Parr.
La mujer se negó con un no hots que sonó como un balazo, una raya entre los de acá y los de allá. Insistieron con un paisana por delante que casi era una declaración de guerra. Ainaka, en silencio, cerró las puertas de la tienda. Los wayúu en silencio se retiraron uno detrás de otro. Los alijunas se quedaron. Encendieron el equipo de sonido de su camioneta blindada a todo volumen y en vez de vallenatos pusieron corridos norteños. Destaparon una botella de ron. Una hora después, el trago se acababa. Golpearon las puertas de la tienda. Volvieron a golpear. Ainaka abrió una pequeña ventana. Un brazo poderoso alcanzó a cogerla por el cuello: ¿Nos va a servir, o no? Silencio. Otra mano rápida relampagueó un cuchillo. La sangre de Ainaka saltó sobre el asesino.

El viento salado despertó al pueblo. Los gritos corrieron de lado a lado: “¡Degollaron a Ainaka, la degollaron!” La venganza se arremolinó. Las armas largas se cargaron. Los celulares sonaban. Todas las rancherías quedaron en alerta: cinco paisas mataron a una wayúu. Las trochas se cerraron. Los paisanos morirían a bala o morirían de sed. Al final de una salineta, al lado de un cementerio, la trampa estaba armada. Los cinco hombres sintieron el cerrojo. En una curva, la camioneta dio el bote y quedó patas arriba. El calor debió apretar a los asesinos hasta cuando salieron a respirar. Los wayúu los miraban. Sólo los miraban con mil ojos. El sol hizo lo propio. A las 2 de la tarde los cuchillos hicieron su agosto en las yugulares de los alijunas. Los alaulayuu, las más respetadas autoridades, dieron el veredicto: “Las mujeres y los niños no se tocan en ninguna guerra; los paramilitares no podrán volver a pasar de Cuatrocaminos hacia arriba”.

Tomado de elespectador.com
El veredicto
Por: Alfredo Molano Bravo

EN UN LUGAR DE LA GUAJIRA, DE cuyo nombre no debo acordarme, hace no mucho tiempo, pasó lo que paso a contar.


A las 3 de la tarde llegaron a la ranchería cinco alijunas, es decir, gente que no tiene madre wayúu. Pidieron cerveza helada y gasolina, sin saludar. Lo primero es usual, lo segundo, un agravio. Los atendió Ainaka, una mujer joven, bella, vestida con una manta amarillo quemado.


Brillaba. Solía decorarse con parisi, un hongo que impide las quemaduras del sol. Su marido andaba traficando por la baja Guajira. Es comerciante: lleva chivos y trae hilo Carmencita con el que su mujer teje chinchorros y mochilas.

Les sirvió a los desconocidos y alharaquientos afueranos dos tandas de cerveza sin mirarles la cara. No por vergüenza, sino por altivez. Bebían taureteándose en sillas de madera recostadas contra una pared blanca. El calor parecía sembrado. Apenas de vez en cuando asomaba un vientecito que les levantaba los faldones de sus camisas a medio abotonar y dejaba al descubierto los pistolones que llevaban.
Cuando el sol se amansó, fueron llegando conocidos por ella, que saludó con un waré amistoso. Pero no pidieron cerveza, sino una botella de Old Parr que se fueron bebiendo puro, a pequeños trancos, en vasitos de plástico echando la cabeza atrás. Alijunas y wayúu no se miraban: se observaban, se vigilaban, se estudiaban. El aire pesaba. La mujer corrió la reja del mostrador y siguió atendiendo, recelosa. Los alijunas pidieron música. Un picó gigantesco comenzó a botar vallenato corrido. Parecía una tregua. El whisky calentaba las vísceras, la cerveza soltaba las lenguas. Provocadores, los forasteros pidieron también Old Parr.


La mujer se negó con un no hots que sonó como un balazo, una raya entre los de acá y los de allá. Insistieron con un paisana por delante que casi era una declaración de guerra. Ainaka, en silencio, cerró las puertas de la tienda. Los wayúu en silencio se retiraron uno detrás de otro. Los alijunas se quedaron. Encendieron el equipo de sonido de su camioneta blindada a todo volumen y en vez de vallenatos pusieron corridos norteños. Destaparon una botella de ron. Una hora después, el trago se acababa. Golpearon las puertas de la tienda. Volvieron a golpear. Ainaka abrió una pequeña ventana. Un brazo poderoso alcanzó a cogerla por el cuello: ¿Nos va a servir, o no? Silencio. Otra mano rápida relampagueó un cuchillo. La sangre de Ainaka saltó sobre el asesino.


El viento salado despertó al pueblo. Los gritos corrieron de lado a lado: “¡Degollaron a Ainaka, la degollaron!” La venganza se arremolinó. Las armas largas se cargaron. Los celulares sonaban. Todas las rancherías quedaron en alerta: cinco paisas mataron a una wayúu. Las trochas se cerraron. Los paisanos morirían a bala o morirían de sed. Al final de una salineta, al lado de un cementerio, la trampa estaba armada. Los cinco hombres sintieron el cerrojo. En una curva, la camioneta dio el bote y quedó patas arriba. El calor debió apretar a los asesinos hasta cuando salieron a respirar. Los wayúu los miraban. Sólo los miraban con mil ojos. El sol hizo lo propio. A las 2 de la tarde los cuchillos hicieron su agosto en las yugulares de los alijunas. Los alaulayuu, las más respetadas autoridades, dieron el veredicto: “Las mujeres y los niños no se tocan en ninguna guerra; los paramilitares no podrán volver a pasar de Cuatrocaminos hacia arriba”.


Tomado de elespectador.com

jueves, 30 de julio de 2009

CAPTURA DE SEIS MIEMBROS DE LA FAMILIA DE MICHOACAN


La guerra que libran las autoridades mexicanas y los grupos del crimen organizado subió este miércoles nuevamente de temperatura con el arresto de seis miembros del cartel de La Familia Michoacana y el asesinato de un jefe policial y su familia en Veracruz.


La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) presentó este miércoles a seis presuntos integrantes de La Familia, entre ellos el operador financiero Armando Quintero Guerra, alias "El Licenciado".
Quintero es el presunto responsable de mantener el contacto con compradores de droga en Los Ángeles (E.U.) y de "llevar el control y registro de los ingresos y egresos por la venta de droga del grupo delictivo", precisó el jefe de la División Antidrogas de la Policía Federal, Ramón Eduardo Pequeño.


Además se confirmó el arresto de Lourdes Medina Hernández, de 24 años, identificada como la supuesta pareja sentimental de Servando Gómez Martínez, alias "La Tuta", uno de los cabecillas de La Familia.


En las últimas semanas las autoridades intensificaron el cerco contra ese cartel, que opera sobre todo en Michoacán (oeste) pero también en Guerrero (sur) y en el Estado de México (centro), después de que esa organización atacara varias comisarías y asesinara a 12 agentes federales, cuyos cuerpos fueron hallados el 14 de julio.


En lo que va de 2009 han sido detenidos 120 integrantes de ese grupo delictivo, en el 60 por ciento de los casos en tierras michoacanas.


Entre ellos están Arnoldo Rueda Medina, alias "La Minsa"; Rafael Cedeño Hernández, alias "El Cede"; Óscar Barajas Landa, alias "El Perro"; Baltazar Valencia Gutiérrez, alias "El R"; Francisco Javier Frías Lara, alias "El Chivo", y José Alberto López Barrón, alias "El Gordo".


Las sucesivas acciones antidroga, como el reciente envío de 5.500 marinos, soldados y agentes federales a Michoacán, han permitido a las autoridades mermar la "capacidad de fuego y la movilidad" de los sicarios del cartel así como para menoscabar su incursión en el negocio de las drogas de diseño, según la SSP.


Ataques a civiles y policíasLos esfuerzos, sin embargo, no han servido aún para frenar la ola de violencia que vive México, donde en lo que va de año 3.911 personas han sido asesinadas en actos relacionados con el crimen organizado, según datos extraoficiales publicados este miércoles por el diario El Universal. El año pasado fueron unos 6.000.


El último hecho sangriento tuvo lugar la pasada madrugada. El subcoordinador operativo de la Policía Intermunicipal Veracruz-Boca del Río, José Antonio Romero Vázquez, dos de sus hijos, su esposa y otros dos jóvenes fueron asesinados en el domicilio del mando policial en el puerto veracruzano, en el este del país.


Las autoridades confirmaron que las seis víctimas de los sicarios son parientes entre sí, y que entre ellos había al menos dos menores de edad, de 14 y 16 años, aún no identificados plenamente.


Las investigaciones señalan que primero hubo un ataque a balazos, al que siguió otro con granadas contra la vivienda, lo que desató un incendio.


El procurador (fiscal) de Veracruz, Salvador Mikel Rivera, dijo desconocer si Romero, que llevaba poco tiempo en su cargo, había recibido amenazas de la delincuencia organizada.
A este caso hay que sumar otro que costó la vida al director de la Policía del municipio de Praxedis G. Guerrero, en el norteño estado de Chihuahua, Juan Manuel Carvajal.


Este miércoles se supo que Carvajal, en el cargo desde hacía dos meses, fue acribillado el pasado lunes en la población de Juárez y Reforma, a unos 45 kilómetros de Ciudad Juárez, localidad fronteriza con El Paso (Estados Unidos).


Fuentes de la Subprocuraduría de Justicia estatal señalaron que el jefe policial murió por disparos de fusiles AK-47, característicos de los narcotraficantes, cuando circulaba a bordo de su vehículo.


Periódico el colombiano